Desde pequeño fue muy difícil posar o ponerme atento a las indicaciones para la foto familiar o la foto de cumpleaños que se convierte en una extorsión con el paso de los años; no tolero como persona las poses o los comportamientos y eso es la causante principal de que:
“Por más que intente realmente mantener una pose por 2 segundos o menos mientras el obturador hace su trabajo mi cerebro me lleva al conflicto de guardar un momento fingido”

A lo largo de mi vida he tenido 100 fotos como mucho, la fotogenia es algo que no se dio dentro de mí y a esta altura de mi vida es algo que probablemente no pueda controlar.

Hace poco nació mi hija Ambar y mi obsesión por su belleza infantil aunado con el amor del padre novato y primerizo me ha hecho gastar miles de exposiciones de fotos que de a poco inundarán mi sala y mi oficina.

Alguien me envió una foto tomada sin que yo sepa, sin que mi mente guarde poses; es una foto hermosa, es la primera de muchas; intentaré que me tomen más junto a mi princesa, junto a ella no existen las frases o poses fingidas.

La cámara guardará esos momentos que no se repetirán, la fotogenia es algo que aprenderé conforme mi hija de sus primeros pasos.