• Que el camino venga a vuestro encuentro,
• Que el viento sople siempre a vuestra espalda,
• Que el sol os de siempre en la cara,
• Que la lluvia caiga lentamente en vuestros campos
• y hasta, que volvamos a vernos...
• Que Dios os tenga en la palma de su mano.

Besos, abrazos y quien sabe... Quizás en otra época tengamos más días de vino y rosas, ahora estoy seco... Habrá que embarcarse de nuevo rumbo a Itaca y en vez de utilizar frases manidas, poemas ajenos y bendiciones antiguas, volver a contar fantasmas, sueños y reflejos en un espejo polvoriento de un bar de barrio. Pero eso será otro día, o no.