El día era gris, pesado, triste, las miradas embutidas entre solapas de lana y escaparates sin vida. Oscura, profunda, la noche se alargaba y perdía entre calles de charol y árboles de ceniza... Ding, ding, dong, ding,... Chispas rojas, olor de Oriente, una mano roza otra mano, lazos azules y bastones rayados... Unos ojos se iluminan y en el balcón una esperanza se asoma a la ciudad. Llega la Navidad. Una sonrisa y mil deseos. Todo para vosotros.