Se convierte en un requisito cuando tratamos la historia del flamenco recurrir a su denominación para así poder tener un punto de partida. Muchas son las teorías e hipótesis que se han escrito acerca de la palabra flamenco, por lo tanto, haremos referencia a los principales autores que han escrito sobre el tema y conoceremos sus testimonios literarios remitiéndonos a sus obras.

1. El escritor y viajero inglés George Borrow, que recorrió Andalucía a mediados del siglo XIX, asegura en Los Zincali que “flamenco” proviene del apelativo flamencos que se adjudicaba en España a los gitanos por considerárseles de origen germano, ya que, dice Borrow, “germano y flamenco son considerados sinónimos por los ignorantes”

2. Blas Infante, en su libro Orígenes de lo flamenco y secreto del cante jondo, fue el principal defensor del origen árabe de la palabra flamenco, al suponerla derivada de la expresión árabe felah-mengu, cuyo significado aproximado sería el de “campesino errante” o “campesino huido”. Infante cree que esta denominación se aplicaba a los moriscos expulsados de España que se quedaron mezclándose con el resto de la población, fundamentalmente con los gitanos.
Esta teoría avala la influencia morisca en el nacimiento del cante flamenco.

3. El escritor Máximo José Khan (Medina Azara es su seudónimo) afirma en Cante jondo y cantares sinagogales que “flamenco” proviene del hecho de que se diera el nombre de flamencos a los cantos sinagogales de los judíos españoles que emigraron a los Países Bajos.
Esta teoría defiende la influencia de dichos cantos en algunos de los cantes flamencos más antiguos.

4. El investigador Francisco Rodríguez Marín en El alma de Andalucía defiende la idea de que “flamenco” proviene de la semejanza entre el ave así llamada y la imagen que ofrece el vestuario típico de los artistas flamencos, compuesto de chaquetilla corta y pantalón ajustado.

5. Carlos Almendros dice en su libro Todo lo básico sobre el flamenco que en la Corte de Carlos V los cantaores de su Capilla eran todos de Flandes (es decir, “flamencos” en el sentido geográfico de la expresión) y por ello en el lenguaje popular se estableció la sinonimia entre cantaor y flamenco (originario de Flandes). Esta identificación genética se aplicaría posteriormente a los cantaores populares y daría lugar a la expresión “cante flamenco”. Por otra parte, añade, el adjetivo “flamenco” se aplicó a los gitanos por su garbo y arrogancia, al ser en esto semejantes a los originarios de Flandes que vinieron a España.
En definitiva, afirma en la obra mencionada: “el gitano es dos veces flamenco: por cantor, en primer lugar, y por rumboso, después”.

6. El musicólogo Manuel García Matos, en su obra Sobre el Flamenco. Estudios y notas, cree que la palabra “flamenco” proviene del argot del siglo XVIII y que significaba arrogante, fanfarrón y pretencioso. Era un adjetivo que se adjudicaba sobre todo a los gitanos por su peculiar carácter fogoso y presuntuoso.

7. Otra explicación que recoge en parte algunas de las anteriores es la que se recoge elDiccionario Enciclopédico Ilustrado del Flamenco, por José Blas Vega y Manuel Ríos Ruiz:

“FLAMENCO, CA. Adj. [Del neerl. Flaming, “natural de Flandes”. En España se aplicó a la persona de tez encarnada, por tomarse el flamenco como prototipo de los pueblos nórdicos (cast. Siglo XIII). De aquí la aplicación a la plamípeda Phoenicopterus roseus, h. 1330 (flamenque) por el color de la misma; de aquí probablemente también la aplicación a las mujeres de tez sonrosada, de donde luego “gallardo, de buena presencia”, y después “de aspecto provocante de aire agitanado”, 1870, finalmente aplicado a un conjunto de formas de expresión especialmente arraigadas en Andalucía y en concreto a “un género de composiciones musicales de especiales características”. El origen de esta última explicación es incierto aunque las teorías más consistentes apuntan a una continuación lógica de las significaciones que fue adquiriendo el vocablo desde su primera derivación; es decir, de alguna de las circunstancias relacionadas con Flandes. Así, se llamó flamenco, en sentido elogioso, al cantaor que destacaba, por los excelentes cantores procedentes de los Países Bajos que actuaron en el siglo XVI en las capillas catedralicias españolas y luego por asociación, al propio canto; al morisco que habiéndose alistado, cuando la expulsión, en los tercios de Flandes regresaba a España con todos los honores y cuyas destacadas canciones eran conocidas como “cantos de los flamencos”; al gitano, a quien se suponía procedente de Alemania y el vulgo calificaba por igual a los que procedían de este país o de Flandes, o por el contraste, dentro de las características festivas y picarescas de la raza andaluza, con la tez blanca y rubia de los naturales de Flandes; a la gente del hampa que usaba un determinado cuchillo o faca de grandes dimensiones, procedente de Flandes y de ahí a la gente del cante, entroncada entonces con el mismo estamento social; a cierta categoría de cantos sinagogales que podían ser cantados por los marranos y judaizantes que habían emigrado a Flandes y no por los que permanecieron en España, donde tales cantos estaban prohibidos.”