Retalhuleu
Por: Dermin Revolorio
Arte de trapo y anilina.
Retalhuleu; “¡Lustre! ¡Lustre!”, grita el niño Yotgardi Sales de 11 años de edad, originario de este departamento, quien debido a la pobreza en la que vive junto a su mama, se dedico desde hace 4 años a limpiar botas o lustrar en la Terminal de esta ciudad, pero en los últimos días se ha mantenido en el parque central ofreciendo sus servicios a visitantes.
Con su humilde caja de madera ya apolillada debido a paso del tiempo, camina por las calles de esta ciudad, Sales quien su única esperanza es llegar al parque central y realizar 10 lustres que significaría una ganancia de treinta quetzales.
“Me duelen los pies, pero tengo que ver como ganarme la vida, cuando llego al parque le pido mucho a Dios que me ayude y que me bendiga para poder realizar diez lustres, a veces me escucha y realizo asta 18 lustres pero hay dias a si como ayer (Miércoles) solo realice tres lustres y solo gane nueve quetzales, yo trabajo por que no tenemos dinero a demas creo que es un trabajo honrado hay veces que los demas niños se burlan de mi pero no me da vergüenza” dice Sales
“¡Le limpio las botas feje!” Le dice a un señor quien pasaba por el parque, pero ni tan siguiera consigue un no como respuesta, tan solo una mirada de desprecio.
Con esta experiencia Yotgardi dice “Muchos creen que no valemos nada pero un que sea pobre soy feliz”
A su corta edad Yotgardi junto a otros niños del altiplano del país ofrecen sus servicios de lustre en todo Retalhuleu.
Algunos niños lustradores son explotados por parte de sus padres mientras que otros trabajan por necesidad de ganarse la vida.
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