No tiene que tratarse de granjas industriales versus pequeñas orgánicas. Existe otra manera.


Fotografías de George Steinmetz y Jim Richardson

Extracto de la edición de mayo de la revista National Geographic en español.

Cuando pensamos en amenazas ambientales, imaginamos autos y chimeneas, no comida. Pero nuestra necesidad de alimento plantea uno de los mayores peligros para el planeta.

La agricultura se cuenta entre los mayores contribuyentes al calentamiento global y emite más gases de invernadero que todos nuestros autos, camiones, trenes, y aeropuertos combinados, en su mayoría metano liberado por el ganado y las granjas de arroz, óxido nitroso proveniente de tierras fertilizadas y dióxido de carbono de la tala de las selvas para cultivos o cría de ganado. La agricultura es el consumidor más sediento de nuestras preciadas reservas hídricas y un importante contaminador, ya que la escorrentía de fertilizantes y estiércol altera frágiles lagos, ríos y ecosistemas costeros de todo el mundo.

La agricultura también acelera la pérdida de biodiversidad. Al despejar zonas de praderas y bosques para establecer granjas, hemos perdido hábitats cruciales y convertimos la agricultura en una de las principales causas de la extinción de la vida silvestre.


Los desafíos ambientales que plantea la agricultura son enormes y se volverán más apremiantes cuando tratemos de satisfacer la creciente necesidad de alimento en todo el mundo. Probablemente habrá 2,000 millones de bocas más que alimentar hacia mediados de siglo: más de 9,000 millones de personas.

Pero el gran crecimiento poblacional no es la única razón por la que necesitamos más comida. La propagación de la prosperidad en todo el mundo, especialmente en China e India, está provocando una demanda creciente de carne, huevos y productos lácteos, lo que aumenta la presión para cultivar más maíz y soya a fin de alimentar más ganado, cerdos y pollos. Si estas tendencias continúan, el doble impacto del crecimiento poblacional y las dietas más abundantes nos exigirá duplicar más o menos la cantidad de cosechas cultivadas para el año 2050.

Por desgracia, el debate acerca de cómo abordar el desafío alimentario global se ha polarizado, enfrentando la agricultura convencional y el comercio global con los sistemas alimentarios de menor escala y las granjas orgánicas.

Tuve la fortuna de dirigir un equipo de científicos que enfrentó esta simple pregunta: ¿Cómo puede el mundo duplicar la disponibilidad de alimentos mientras reducimos al mismo tiempo el daño ambiental causado por la agricultura?

Después de analizar grandes cantidades de datos sobre la agricultura y el ambiente propusimos cinco pasos que podrían resolver el dilema alimentario del mundo.


Paso uno. Congelar el aumento de tierra dedicada a la agricultura.
Paso dos. Cultivar más en las granjas que ya tenemos
Paso tres. Uso más eficiente de recursos
Paso cuatro. Cambiar dietas
Paso cinco. Reducir el desperdicio.

Si se suman estos cinco pasos, se podría más que duplicar el suministro de alimentos y eliminar drásticamente el impacto ambiental de la agricultura en todo el mundo. Conoce los detalles en la edición de mayo de National Geographic en español.