Suena el despertador.Son las seis. "Buff... Con lo bien que estaba durmiendo" - pienso. Me levanto, me doy una ducha, desayuno un café con leche mientras miro el canal de noticias y, me visto. María se ha despertado y se ha levantado ya. Buenos días y un par de besos. Entro en la haitación de las niñas y, sin despertarlas les doy un beso. Me despido de María con otro par de besos y me voy. Me monto en el coche y miro la hora en el salpicadero. Las siete. "Bueno... Voy bien. Hasta las nueve y media no tengo la entrevista".
Arranco y me dirijo a la autovía. Me incorporo y... Hacia Zaragoza.
Mientras conduzco voy pensando en las tareas del día.
"El producto de esta empresa no está nada mal, pero resulta caro. A ver si puedo conseguir que me rebajen el precio".
"En Zaragoza compraré frutas de Aragón y en Teruel Adoquines. Supongo que a las niñas les gustará".
"Tengo que llamar a Pedro, espero que haya hecho la reserva en el restaurante donde comimos la última vez. Me gustó mucho".
"Ojalá no se alargue mucho la entrevista. Quiero pasar por ToysRus a ver si hay algo interesante para los regalos de Navidad".
"Y a las dos ha quedado con Pedro. Le gusta la puntualidad".
"Amanece. Me estoy durmiendo. Pararé a tomar un café en la próxima salida".
PRÓXIMA SALIDA 1000 M
IGUALADA
"Pero... PERO COPONES!! ¿ADONDE COPONES VOY? REDIEZ!! ¡AY LA ...!! ¿Y AHORA QUÉ? SERÉ IMBÉCIL!!!!?
Paro en el primer bar que encuentro. Aunque con la subida de adrenalina ya no lo necesito, pido un café. Miro el reloj. El proveedor abre a las ocho.Faltan cinco minutos. Me tomo el café y vuelvo a mirar el reloj. Las 08:02. Cojo el móvil y llamo.
- "Buenos días. ¿Puede pasarme al Sr. ...?
- "No ha llegado todavía. ¿Quiere dejarle una nota?"
- "Sí, por favor. Soy Fulano de la empresa TAL. Dìgale, si es tan amable, que me ha surgido un imprevisto y que llegaré una hora tarde. Muchas gracias".
- "Muy bien, le paso nota".
- "Gracias y adiós".
- "Adiós".
Llamo a Pedro y le digo que me retrasaré y le cuento lo sucedido. El muy cretino aún se ríe ahora. "Ya verás el cachondeo durante la comida".
Mientras conduzco, esta vez en la buena dirección, voy pensando en las tareas del día. Me río cuando recuerdo las carcajadas de mi amigo. Me sonrojo de vergüenza al pensar lo memo que he sido. Y ya no podré pasar a mirar los juguetes. Pero los adoquines y las frutas de Aragón, eso... ¡Eso es sagrado!
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