¿Se pueden guardar los secretos en un baúl?
Ella creyó que sí. Que ese baúl nunca se abriría. Ella pensó que era un lugar seguro, inaccesible para él. Para siempre.Un lugar donde guardar sus más íntimos secretos. Y donde compartirlos. Sin ningún pudor. Donde poder confesar sus infidelidades sin ruborizarse, pues, supuestamente, solo eran relatos de ficción.
Durante años ella fue guardando sus secretos en ese baúl. Y los compartía con extraños, gente desconocida. Gente que no podía juzgarla porque no sabía que sus relatos se correspondían con la realidad. Compartía sus secretos con muchos, menos con él.
Cambió tres veces de casa. Pero ella nunca se llevó el baúl, solo sus secretos. Y en cada nueva casa compró un neuvo baúl. Y en cada nueva casa volvió a escribirlos... Y a guardarlos... Y a compartirlos...Con nuevos lectores. Jactándose de lo populares y comentados que podían ser sus relatos, sus verdades.
Pero fue como querer guardar agua en una cesta.
Ella no sospechaba nada. No sabía, no podía intuir lo que se avecinaba. Se sentía muy segura en su refugio. Ese refugio en el que llevaba tanto... tanto tiempo. Eses refugio que la aislaba de su presencia.
Mas el destino suele juagar sucio.
Todo empezó...