En sí misma no significa gran cosa.Como mucho una preposición, una conjunción o una disyunción. Pero tiene una importancia enorme cuando las juntamos para formar una palabra: Errar/ Herrar; Premio/Apremio...
Las palabras también tienen su importancia cuando las escribimos. Reflejan nuestros deseos, anhelos, nuestras esperanzas, nuestros deseos, nuestros recuerdos... Incluso pueden expresar sentimientos y estado de ánimo cuando las pronunciamos: Unir/Separar; Saber/Ignorar...
Pero se vuelven peligrosas cuando con ellas formamos frases. Las podemos usuar como arma arrojadiza: "Te odiaré toda la vida". O como símbolo de unión: "Te amaré toda la vida".
Sin embargo, cuando mayor riesgo existe es cuando creamos un relato. Con él podemos describir, enamorar, adular... En este caso son inofensivas y reconfortantes. Pero se convierten en letales cuando las usamos para despreciar, odiar... Se convierten en dagas que se clavan en el corazón y matan la ilusión, la confianza, el amor...