Hace años, en la época del carrete, había un anuncio de Nikon que decía " Más tarde abres la caja de diapositivas, ¿es éste el disparo? ¿es éste? (...) Has hecho una fotografía, que cuenta un historia o revela un hecho, y piensas para ti mismo: Yo he hecho ésto, de luz y cristal, de sudor y película, yo he hecho eso."

Yo soy de los que cree que la fotografía no es un fin, sino un medio para un fin. Testigo de historias, de paisajes, de alegrías y penas.

Llevo desde 1984 gastando carretes con mi propia cámara. Esa cámara me la trajeron mis padres, emigrados en Venezuela, y que aún conservo. Una cámara telemétrica, ahora "rangefinder", una yashica, que me alegró mucho tiempo con las tomas que era capaz de impresionar en los pequeños gránulos de haluro de plata. De vez en cuando la cojo y la acaricio, sabiendo que muchas de las historias que plasmó están dentro, guardadas.

El otro día me dispuse a leer un análisis, pensaba que serio, sobre una leica digital, la M8. La verdad es que se me cayó el alma a los pies. Se anticipaba la conclusión que al final aparecía: el probador no había usado una cámara telemétrica en su vida, espero que larga. No sabía como usar encuadres, pero sin embargo sabía de tonalidad magenta en los tonos negros. Hablaba y hablaba de fotogramas por segundo que nunca iba a poder utilizar en esa cámara, y sin embargo se olvida de la fotografía pausada, reposada, meditada. No hacen falta prisas, porque la sociedad actual ya te acelera.

Actualmente estoy comprándome objetivos para mi cámara, una pentax. Los compro todos manuales, antiguos, pesados, de cristal y hierro. Nadie los quiere. El que más me ha costado ha sido un tokina 70-210 que me costó 40 euros. Perfectos, sin arañazos.

Cuando admiro y aprendo de las fotos de Alex Majoli, de la Agencia Magnun, tomadas en Afganistan o en Irak, testigo de la barbarie y el dolor, veo que hay una linea muy marcada y definida. Los "especialistas" y "tecnodemagogos" reniegan de ellas porque están tomadas con una olympus compacta, y sin embargo, rebosan historia y sentimiento.Con parecerme un poquito, muy poquito, a él, creo que será suficiente. Con mi cámara y mis objetivos de la década de los 80.