¿Porqué se dice que el Alma es

el súmmun de nuestras

experiencias?

Porque justamente la materia de que está compuesta el alma o cuerpo astral es receptiva por decirlo así, a las combinaciones electro mentales, llamadas emocionales. Estas vibraciones vistas a la ligera tienen su origen en el mundo espiritual, pero se cristalizan en todos los sub-planos; por esto las emociones son tanto materiales como espirituales. En el plano físico de cada mundo de manifestación se manifiesta o cristaliza: como instinto en los animales, como emoción en el hombre común, como intuición en el hombre elevado, aun más, como Iluminación en el Súper-hombre.

Siendo estas vibraciones de tipo permanente registran las emociones pasadas a lo que le llamamos recuerdos. Según la mayor o menor normalidad de los órganos sensitivos del cerebro en los tres sub-planos físicos de los tres planos: físico, astral y mental, así el sujeto en cualquier mundo recuerda con mayor o menor facilidad sus emociones y naturalmente las experiencias que éstas dejan en la mente superior.

De ordinario el sujeto sólo tiene una idea muy vaga de sus emociones y de sus experiencias pasadas, es este el incentivo emocional que engendra el deseo de vivir para repetir sus emociones, esto en el sentido instintivo, dando por resultado la verificación del fenómeno de la reencarnación inconscientemente para nosotros: ella se produce y nosotros sin darnos cuenta, estamos ligados a este fenómeno.

Si no quedase el recuerdo de nuestras vidas pasadas en el cuerpo astral o alma, el sujeto tendría que volver a empezar en cada encarnación de acuerdo a la ley del instinto, repitiendo la vida anterior ineludiblemente, como las hormigas, las abejas, etc., pero la acumulación de recuerdos, o mejor dicho, de experiencias, nos hace avanzar en la escala de evolución donde manda la ley de la sabiduría sobre la ignorancia, y ha sido así que hemos acumulado experiencias desde nuestro paso por el pez hasta alcanzar la Razón o Iluminación animal y prepararnos para adquirir la segunda Iluminación, la que nos conducirá a las regiones más elevadas del mundo espiritual.

Si no hubiésemos obedecido a esa ley de recordar nuestras emociones gracias a la característica de la materia en el mundo o sub-plano astral, todavía seríamos un simple pez. Pero no olvidemos que, si bien la materia astral de nuestro mundo físico registra las experiencias en forma instintiva, nuestro cerebro no las registra sino en forma muy vaga, podríamos decir que al llegar a nuestras células cerebrales vienen a ocupar un segundo término.

Cuando pasamos al astral, por el retiro de las vibraciones espirituales hacia su octava, tampoco el sub-plano del plano astral (el sub-plano físico se entiende), retiene los hechos en forma nítida.

Hay enseñanzas tradicionales que nos dicen que en el momento de morir el sujeto en el plano mental y entrar en el proceso de la reencarnación tiene un momento de lucidez donde ve su pasado nítidamente a manera de una recopilación de su evolución y se dice que no sólo ve su pasado, sino que ve su futuro como para incitarlo a la conformidad ante el Karma que sus vidas pasadas ha creado y al que tiene que enfrentarse en su próxima reencarnación. Naturalmente que hay escuelas que atribuyen este fenómeno al momento de morir en el plano físico, antes de entrar en el astral.

Son escuelas que no conocen a fondo la estructura del astral y creen que el hombre después de la muerte tiene un cambio radical en su vida, distinto a nuestra vida y esto se les enreda para entender el fenómeno de la reencarnación.

En la próxima clase hablaremos sobre el porqué algunas veces aquí en el mundo físico vemos algo de lo que todavía no hemos vivido.

Se aconseja al estudiante fijar su atención en la estructura misma de la materia astral de acuerdo a las leyes ya enseñadas para que descubra como se producen los fenómenos psíquicos en nuestra mente o en nuestro cerebro mejor dicho, teniendo en cuenta que: "Como es arriba, así es abajo".