Vejez

Hoy

asomó por mi ventana la vejez

¡quiso saludarme!

mas yo, temeroso, me le escondí.

Luego

me invadieron los recuerdos

recordé a aquel niño timorato

en quien no existía espacio

para el odio y la envidia

donde sólo existía la felicidad

sin temor al mañana…

luego viajé por el tiempo

y me encontré

con la adolescencia

llena de sueños

sueños que tocaba y examinaba

con la convicción

del mañana perfecto…

de pronto me sorprendió la madurez

allí donde nos muestra la cara el destino

donde la alegría o el dolor nos despierta

cuando pensando en la decrepitud

botamos la primera lágrima

mañana

cuando el rey de la claridad vuelva

¡aléjate de mí asesino!

Esperas quebrarme todo

agua, bendita agua, por favor vuélvete a oscurecer

que no quiero verle llegar…

Perdóname Señor.

Raúl Estrada

29/08/1999