Perdón

Es posible,

que mañana no me encuentren

que la vida

me mande a doña muerte

y selle mis labios rumbo a amenti;

es posible

que no logre decirles

que sentí el dolor del hambre

mientras la tierra

daba sus mejores manjares,

que lloré el dolor de mi hermano

y a la vuelta de la esquina

reía sin importarme,

que tuve el privilegio

de ver vivos ríos y montañas,

que a mi cuerpo

lo acarició un sol

y un viento saludable

y con indiferencia

ayudé a terminarlos,

que en ocasiones

mi mesa tuvo en abundancia

mientras en la esquina

los niños mordían el hambre,

que frecuentemente

a mi bolsa

le sobraban monedas

y no puse una

en la mano del mendigo…

Perdóname Señor.

Raúl Estrada

9/04/1999