Salmo 19:1


Los científicos se desvelan tratando de comprender el espacio exterior, de encontrar vida inteligente en la galaxia. Construyen cada vez más potentes telescopios que les permiten sondear el firmamento en busca de... algo. Ni siquiera saben de qué.


De algo que les de indicios de que alguien les está escuchando del otro lado, o nos está mirando. Hasta ahora no ha habido respuesta alguna, Solo silencio.


Uno de los aparatos de última tecnología que científicos de la Nassa han puesto en circulación, envía ondas inteligentes al espacio intentando recibir respuesta. Son ondas en frecuencia múltiples que podrían ser comprendidas y oídas por cualquier ser o aparato capaz de procesar y enviar respuesta.


Pero hasta ahora... nada Solo silencio. Es justamente ese silencio el que proclama a gritos la existencia de Dios. Un Dios que hizo a su criatura única y que quiere comunicarse con ella pero ella le esquiva gastando millones de dólares en busca de vida extraterrestre pero no en busca de Él.


Porque mejor no intentamos comunicarnos con Él? Él ya intentó comunicarse contigo y lo hizo hace 2000 años en la persona de su Hijo Jesucristo en su venida a este mundo. La mayor tragedia de la humanidad fue ignorar la visita de su –Creador.


Dice el evangelista Juan: “a lo suyo vino y los suyos no le recibieron, más a todo aquel que le recibe, al que cree en su nombre les dio potestad de ser hecho hijo de Dios.” ¡Qué triste experiencia! Vino a cumplir su misión dirigida al corazón de sus criaturas y sus criaturas le ignoraron. ¿Por qué insistir en comunicarnos con otros en el más allá cuando el Creador está tan cerca y no le vemos? Aquel que creó el universo, las galaxias, el espacio exterior, los astros, te dice: Búscame a mí y vivirás. Sería lamentable que el final de tus días te sorprenda habiendo invertido tus fuerzas y tu tiempo buscando en lugares equivocados a la persona equivocada cuando estuvo tan cerca de ti la solución.


¿Sabes? Para comunicarte con Dios no necesitas grandes telescopios sino un corazón humilde que le busque en silencio y reflexión. Hazlo ahora.
Dios te Bendiga