Cuarto día encerrado entre los muros de la sabiduría de nuestro país y aunque parezca mentira las horas caen a mi alrededor sin darme cuenta. Se nota cuando uno hace lo que le gusta o simplemente disfruta, 6 horas entre la historia real y la ficticia que va creciendo como una montaña de arena y se te olvidan todos los problemas. Los sueños y la nueva novela sigue su curso.....