Saltos y bandazos, pudriendo el alma en compras de altas estimas. El silencio, el chirriar del mecanismo al bajar la lápida, el llanto ahogado en tierra. La cara impasible del juez. La muerte de un vidente haciendo horas extraordinarias. Saltos y bandazos por la llanura hiper real, doblando la esquina que huye de la sombra. Tu sueño es mi pesadilla. El crujir de huesos y el chirriar de la lápida al caer. Mi cuerpo diluyéndose en fina lluvia gris. Ráfaga tenaz de viento dedicada a mecer el pelo que tapa mis ojos. Tus ojos son la puerta al patíbulo y mi luz el rayo. Saltos y bandazos mientras el sol sabe de nosotros escondido tras las nubes.