Cuando uno amanece en sus antípodas puede deberse a que no ha dormido nada o a que durmió por un día. Sin base científica o pensamiento coherente que lo sostenga lo lanzo al aire sin miramientos.
No es la pauta lo que nos marca el camino. Amigo, pasa por mi patio interior.
Esto te hace pensar sin sentido, como el crujir de la suela de unos zapatos por domar. No estamos aquí para saltar desde un edificio en llamas. No estamos aquí para comer algodón de azúcar por siempre. Si tu boquita de piñón me demanda un beso adquiero un compromiso más fuerte que el acero y trazo el camino recto hacia tu dulce manantial sin objeción posible.
No he venido aquí por nada, vine y aquí estoy, amoldado a vosotros, en ese hueco que nadie quiso antes. Ante todo es delito ser feliz.