Escribo para que algún día mis palabras no queden en el olvido.
Escribo porque sí, porque el juntar palabras es mejor que juntar hipocresías.
Escribo para que cuando me llegue el otoño, este me recuerde lo que un día fui.
Escribo, para crear ilusiones.
Escribo con letras teñidas de rabia, para clamar mi derecho a hablar y que este no se quede en el pasado.
Escribo para esos golpes que nos dan y poder escupir en palabras, lo que ellos no quieren oír.


Escribo, para recordarme cada día, que de sueños también se vive.