" Te vás a llevar una hostia por listo ".Y tanto que me han dado.Llevo como unos cuatro años poniendo la cara sin ruborizarme.Unas veces pongo mi lado izquierdo, otras, el lado derecho.Y duelen.Las hostias, no el poner la cara, que eso también, pero menos.Y duele que el que te las dá, no se inmuta lo más mínimo.Incluso sospecho, que le entra un cierto cosquilleo por la columna vertebral, al pensar en la faena que tiene que cometer.Y lo hace sentado, sin tener que sudar.Eso sí, después de hacerlo, me dice que era necesario, no había alternativa.Cuando te dan la primera hostia, no te lo esperas, llevas las manos a la cabeza, sientes una ligera rabia, abres los ojos y dices muy educadamente, ¿ porqué ?.La segunda hostia, te pilla como la primera, pero esta vez te preguntas, ¿ cómo ?La tercera y sucesivas, ya te has acostumbrado, ya solo notas el calor que emana tu cara por tremendo tortazo, cada vez más fuertes, pero yo también me hago fuerte.Hay veces que antes del golpe, intentan meterte miedo y les crees.Hasta ayer.Ayer me dieron una hostia por listo, pero no sentí mi miedo ni verguenza;sólo sentí su miedo, su verguenza, su mano que temblaba al pegarme, su nerviosismo.Esta vez me dieron fuerte, sentí como la sangre resbalaba dulce y caliente por mi cara, pero yo les sonreí y les escupí en su moral, que jamás podrían vencer.