Todas las respuestas que busque

nunca las encontre.

A veces,

durante la noche,

me entregaba al placer de mirar las estrellas

creyendo que podrian decirme algo.

A veces,

cuando veia una estrella fugaz

apretaba los puños con fuerza

y pedia un deseo.

Siempre el mismo deseo,

nunca se cumplio.

A veces,

mis ojos devoraban libros

con ansias y angustias,

nunca encontraron lo que realmente buscaron.

A veces,

a solas con mi soledad

lanzaba preguntas a nadie

y nadie podia responder.

Y asi aprendi que cuanto mas buscaba

mas me alejaba.

Cuantas mas preguntas hacia

menos respuetas obtenia.

Y asi aprendi

que quien no escucha su propia voz

huye de si mismo.

Con dos dedos,

indice y pulgar,

cuidadosamente arranco una espina del alma.

La angustia comienza a desaparecer.

Solo queda dolor,

el dolor de una herida

que el paso del tiempo

con sus besos curara.