Las bibliotecas móviles cuentan con la Red para incrementar su eficiencia ofreciendo más y mejores servicios. La generalización del acceso a Internet, incluso en zonas rurales, permite establecer una comunicación más continuada con los usuarios, a quienes se les ofrecen nuevas posibilidades de visibilidad, además de reforzar los lazos entre los integrantes de la comunidad.
¿Qué hace un técnico de una biblioteca pública planteando a los técnicos de bibliotecas móviles las posibilidades y ventajas que ofrece Internet? Quizá a algunos la respuesta les parecerá obvia, pero he de confesar que yo mismo me planteé esta pregunta cuando se me invitó a participar en este 6º Congreso Nacional de Bibliotecas Móviles. Con más de veinte años de experiencia a mis espaldas en una biblioteca pública, no tenía dudas sobre la oportunidad que las nuevas tecnologías de la información y la comunicación brindan a los servicios bibliotecarios estables. Pero he de reconocer mis titubeos en torno sus posibilidades en los servicios bibliotecarios móviles, en los que jamás he trabajado y ni siquiera he conocido como usuario. Así que tuve que encararme a la definición de la biblioteca móvil “como un servicio público de extensión bibliotecaria incluido en una unidad administrativa que, mediante una colección organizada y procesada de documentos, gestionada por personal capacitado y suficiente, con la ayuda de medios técnicos y materiales precisos y el apoyo de la base central de la que procede, se vale de un medio de transporte, de tracción propia o remolcado, para acceder físicamente, de forma planificada, predeterminada, periódica y publicitada, a lugares o grupos sociales ajenos a una prestación bibliotecaria estable, con el objetivo de hacerles partícipes de los beneficios de la biblioteca pública [es decir] de acceso a la información, apoyo a la formación y la dinamización del ocio cultural, sin ningún tipo de discriminación y de forma gratuita” (Soto Arranz, 2001:19).
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