Hola gentes del blog.
El nuevo bebé que estábamos esperando (por lo menos en mi casa ^_~) nació el sábado pasado.
Por algún motivo que no identifico después de años y años resistiéndome a abrir una cuenta en facebook (no sé ni si se escribe así) me dio el punto y me registré el viernes por la noche, aprovechando que tenía la noche solitaria, porque Qoliya se había ido a Madrid para una reunión importante de sus cosas. Total, que no era mi intención, pero me acosté supertarde, porque no me entero de nada, y en internet el tiempo corre a una velocidad diferente que en el mundo real.
A las siete y media de la mañana del sábado empecé a tener contracciones cada 3 minutos. Los que me conocéis de hace tiempo sabréis que yo, al parecer, en esto de las contracciones sólo tengo una velocidad, lo único que cambia es la intensidad. No le di ninguna importancia, total, con Enere tuve contracciones cada 3 minutos durante una semana entera antes de parir... El caso es que a las ocho ya no eran tan suaves, y llamé a Qoliya para decírselo. Yo no creía que estuvera de parto, pero qría que me llamase de vez en cuando (cada hora o cada dos) para no sentirme abandonada. A las once ya no eran de una intensidad y una duración tales que me tenía que parar, no podía seguir haciendo lo que quiera que estuviera haciendo; que por otro lado era muy poco, porque me llevé a los niños al parque, y yo sólo estaba sentada. Desde las once y media que entré en una tienda a comprar el pan, hasta la una menos cuarto lo único que hice fue comprar el pan y andar hasta mi casa, cruzando dos calles. Enere estaba bastante mosqueado, porque iba muy despacio "Mamos, mamá" "Es que no puedo hijo" , "Ca sí puede mamá, si puede" no había manera de que lo entendiera. Adara sí que lo entendía.
Luego una amiga me llamó para llevarse a los niños a la piscina, lo que me dio un buen respiro.
Llamé a la matrona para contárselo. Yo aún no creía estar de parto (aunque empezaba a tener mis dudas) porque me faltaban diez días según mis cuentas, y mis cuentas no fallan nunca, además, aún si hubiese fallado no era un día normal, porque estas cosas van con la luna, y el sábado no había nada significativo con la luna. Si se me adelantaba tendría que ser para el lunes 8 ¿Sábado 6? ¡¡Imposible!!
La matrona estaba de acuerdo con mi parecer, de modo que salió para Laguna (ella vive en Cantabria) a todo esto Qoliya también había conseguido que le prestasen un coche para volver, y dejó plantadas a un montón de personas a mitad de la reunión (y a varios compañeros que habían ido a Madrid con él a otras cosas, porque el coche en el que iban todos se lo trajo él...)
Total, que llegué a casa después de llevar a los niños con mi amiga, para que se los llevara a la piscina y... ¡Se me pararon las contracciones!
Llamé tanto a Qoliya como a la matrona, que ya no hacía falta que vinieran, que se me habían parado las contracciones. No confiaron en mi criterio. Yo tampoco me quejé, porque la verdad no me apetecía estar sola, tenía un humor extraño. Dispuesta a ver qué estaba pasando de verdad se me ocurrió tocarme, y ahí fue cuando me di por vencida, y me di cuenta que efectivamente, la matrona y Qoliya podían tener razón.
Llamé a otra amiga para que viniese por la tarde para quedarse con los niños durante un posible parto. Yo tenía un plan bien organizado, con acompañantes ya listos, y todo. Pero claro, en previsión al día 16...
Tuve suerte. Llegaron los niños, la acompañante, la matrona y Qoliya más o menos todos a la vez. Yo seguía sin tener unas contracciones muy regulares, y veía que la cosa no estaba progresando demasiado. Hice cálculos. Había dormido poco, llevo todo el embarazo sin nada de energía... Por mucho que hubiese reservado fuerzas durante todo el día no podía alargarlo mucho, de modo que me fui a dar un paseo, que así el trabajo era más productivo y más ligero. A eso de las 9, cuando ya llegábamos a casa la cosa iba en serio. A las diez y media (22:30) la criatura (aún no sabíamos si niña o niño, porque la verdad, según salen no se ve bien) ya estaba en mis brazos. El cordón latía con fuerza, de modo que me tumbé a esperar. Llegaron los otros niños que habían estado en el parque y habían engañado a la acompañante para quedarse hasta tan tarde. Y después de media hora el cordón dejó de latir, lo cortamos y decidimos hacer un cambio de escenario.
Yo me mudé al salón, y dejé libre la habitación para que los niños se acostasen: Habíamos cortado el cordón, sí, pero la cosa no había acabado... Aún tenía que salir la placenta.
Ahí hubo un poco de descoloque. Qoliya y Rut (la acompañante) acostaron a los niños (Enere se resistió bastante) y finalmente todo quedó tranquilo. Yo estaba ya muy cansada, aunque el parto había sido rápido y fácil. Dos contracciones bastaron para sacar a la niña, y no hubo ningún desgarro, nada. Todo bien. Pero después de eso yo no estaba tranquila. Con Enere la placenta tardó hora y media en salir, y yo lo recordaba con bastante angustia. Bajé la guardia, perdí concentración, dejé que me venciera dicha angustia y el cansancio... Y la placenta no salía, y no salía, y ni siquiera estaba del todo desprendida, y el tiempo pasaba... Y aunque no se podía hablar ni remotamente de hemorragia, la pérdida de sangre era continua, pequeña, pero continua. Empecé a estar muy sensible, y cualquier roce me dolía muchísimo. Las contracciones, que hasta que dejó de latir el cordón no me dolían empezaron a dolerme un montón, y el tiempo pasaba... pero era lo único, porque todo lo demás seguía igual.
A eso de la una y media de la noche la situación era bastante insostenible. La matrona empezaba a estar un poco intranquila por la sangre que perdía, y por el nivel de angustia, dolor y cansancio que yo tenía. Yo no era capaz de tomar ninguna decisión, ni de prácticamente nada, aunque me daba cuenta que necesitaba tranquilizarme como fuera. Pedí una infusión de melisa, y finalmente Qoliya tomó la decisión por mí "Si a las dos y media (ya eran las dos) no hay ningún cambio, nos vamos al hospital"
Yo no quería ir al hospital, porque la solución hospitalaria a la situación no era ni rápida, ni agradable (epidural, y extracción manual de la placenta) Pero tener un límite me ayudó a calmarme, y tomar un poco el control otra vez. Me di cuenta de que parte de lo que lo entorpecía todo era el cansacio. Y decidí que aunque no quería de ninguna manera, lo que me hacía falta era comer. Después de comer algo (tortitas de anís, con bien de grasa y azúcar, para lograr un buen chute de energía) las cosas eran muy distintas. Dominé la angustia y poco a poco la placenta empezó a desprenderse y a descender. A las tres y media (¡Cinco horas después del nacimiento!) salió una pacenta que a mí me pareció minúscula, al menos comparada con la de Enere, que era tres veces más grande (la de Adara, como fue en el hospital y salió mientras me estaban poniendo a la niña en brazos la verdad es que no la vi).
A pesar de que me habían estado limpiando con frecuencia aquello parecía la matanza de Texas. Yo tenía un mareo considerable, y me tuvieron que ayudar a lavarme.
En un parto normal, por lo visto, se pierde más o menos medio litro de sangre. Esta vez la matrona estima que yo perdí algo más de un litro. No estuve en peligro en ningún momento, pero he de reconocer que me he quedado bastante débil, y sobre todo muy dolorida. Ya han pasado seis días, y sigo andando con muchísima dificultad, por el dolor de matriz (los labios y demás están perfectamente) al útero no le da la gana volver a su sitio, y aún está por un poco más abajo del ombligo (con los otros dos partos ahí estaba al día siguiente de parir) y yo me siento muy impotente. No puedo manipular a Enere, quien de repente me parece gigante, no puedo hacer nada, y como soy una maníatica no soporto la manera que tiene Qoliya de llevar las cosas (al pobre le estoy volviendo loco) Me siento con la vida deshecha, sin ilusión, ni ánimo para nada, y por si fuera poco me veo mosntruosa y horrible... Pero bueno, supongo que eso ya se me pasara.

Balance del parto. Pues tengo una niña que cuando nación me pareció feísima (es que era igual que mi padre!!!) Pero que se hace más y más guapa cada hora que pasa. Tengo otros dos niños que son unos soles y un compañero con mucha paciencia. Eso sí, estoy hecha una inutil, y no me aguanto ni yo. Ya os seguiré contando *^_^*