Una línea alargada y curva se formó fuera del recinto en menos de media hora. Agrupaciones de dos o tres estudiantes pertenecientes a la Facultad de Estudios Superiores Acatlán se reunieron a participar en la construcción de la fila, junto con los adultos que cargaban paraguas y niños en uniforme. Tanta gente esperaba escuchar un mismo sonido, se preparaba para integrarse, como observadores pasivos, a un mismo ritual.

Se abrieron las puertas de cristal y quienes organizaron el evento, mismos que vimos desde antes mientras camibaban alterados tras los ventanales del Teatro Barros Sierra, nos dejaron entrar, pidiéndonos de a uno nuestras "cortesías", papelitos rosas que decían: CORTESÍA "Orquesta Juvenil Universitaria Eduardo Mata"; se los quedaron y nos entregaron el programa de mano. Entramos como un chorro de agua hirviendo, a borbotones, desordenados y que quemaban la armonía reinante en la sala antes de nuestro atropellado arribo.

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