Existe una ciudad, junto al mar, con murallas antiguas. Con calles adoquinadas. Con palomas, iglesias y capillas. Con nobles edificios de arcos elegantes y balcones de hierro bordado. Con faroles, plazoletas y fuertes. Con la gracia y la sombra del árbol en sus lugares más acogedores.

Los que la amamos decimos que tiene esta ciudad algo de magia porque todas las tardes se envuelve en una suave luz dorada cuando se pone el sol. Y cuando cae la noche, se percibe el encanto del viejo mundo.

Entonces, hasta las lineas sobrias que trazan los tejados contra el cielo, cobran una belleza extraordinaria...Casi irreal.

La ciudad es San Juan. Y es cierto...Es mágica.