cafe latte Starbucks Recientemente fui con una compañera de trabajo a un nuevo local de la cadena Starbucks, que abrieron cerca de mi trabajo, porque ella está embarazada y tenía el antojo de tomarse un "cafe latte" (yo prefiero el que cuelo en casa) y por complacer a la barrigona, me tomé uno también.

En la mesa de al lado , y por casualidad, aunque confieso que paré la oreja hasta donde pude, había cuatro hombres, cincuentones largos, hablando de mujeres. De "maduritas", según ellos, y de cómo envejecían "feo". Uno de ellos, con sendas entradas en su cabeza y bastantes canas, decía que las mujeres "entraditas en años" no debían pintar (teñir) sus cabellos grises porque eso las avejentaba.

Como si fuesen expertos de belleza pronunciaban nombres de mujeres que, según ellos, en su época lucían fabulosas y ahora no, todas celebridades sobre los cincuenta años.

En ese momento en que casi intervengo pero la razón me detuvo, entró una mujer guapísima, elegante, "madurita", usando su argot. No acababa de pasar la dama y empezaron a enumerar los "defectos" de la mujer, ellos le vieron venas varicosas, nalgas caidas, grasa abdominal, todo eso en segundos.

Con suerte llegó la cuenta y nos marchamos, quién sabe que dirían de nosotras. Y ¿cómo que no les pasa eso a ellos? Los hombres también envejecen "feo". No, feo no, envejecen "horroroso". Quizá a ellos no les afecte tanto las venas varicosas y la celulitis, más la ley de gravedad se les aplica igual. ¡Igual!

Hay famosos que en su momento lucieron guapísimos y ahora meten miedo, Robert Redford, Michael Douglas, Mickey Rourke, ya no tienen cara para otra cirugía.

El único, por decisión unánime, que ha sabido envejecer...Sean Connery. Si conocen de otro, me lo dicen.