lenguilarga Mi tema hoy es ese órgano muscular que se mueve libremente en la boca y que, escondido a medias tras los dientes, se ocupa de funciones nada pequeñas, como el sentido del gusto, el masticar, el deglutir y en nuestra capacidad para el lenguaje. Todo desde un epicentro húmedo y acolchonado.

¿Quién no le ha sacado la lengua a alguien? Sobre todo en nuestra infancia, cuando algún niño o niña nos hacía rabiar, lo primero que hacíamos era sacarle la lengua, era como una dulce venganza.

Sacar la lengua puede leerse, depende del tono y el contexto, como una manera de expresar que nos hemos salido con la nuestra o que alguna travesura ha sido exitosa, incluso, como un saludo juguetón, hasta puede ser una señal de cansancio como cuando decimos llegué con la lengua por fuera, también puede ser indicativo de que algo está delicioso o por el contrario de que sabe muy mal.

Cuando decimos que alguien tiene la lengua larga, queremos decir que es una persona chismosa e indiscreta, y si tiene la lengua viperina es que es criticona y hace daño.

Sacar la lengua puede ser un gesto ofensivo y vulgar o por el contrario, sacarla de manera suave y lentamente bien podría interpretarse como una invitación sexual

Pues hoy he querido hablar de ella para que sepa que aunque nos permite hablar, de vez en cuando, aunque a muchos se les haga difícil, se le puede dominar...O no?