Se han fijado alguna vez en la cara de alguien cuando estornuda. La cara se vuelve una pasa, los ojos se cierran violentamente y viene la explosión nasal, y si estás frente a la persona echas para atras para no ser salpicado, si el que estornuda no le da tiempo de taparse la nariz.

Con esto de las esporas y las alergias de primavera (y todavía no nos ha llegado el polvo del Sahara, que desde tan lejos nos visita frecuentemente) en mi trabajo habemos varios con la nariz enrojecida y atormentada. El desfile de colgantes nasales cada mañana es como una orquesta sinfónica. Empieza uno con un estornudo contundente como si fuera una tuba que anuncia el inicio de la pieza. Le sigue otra, que estornuda como trompeta y se contonea toda como si se estornudara con todo el cuerpo. Al segundo estornuda otra, que suena como un violin a veces y un chelo otras tantas, y llega otro que lo hace breve, como un golpe de percusión, luego entro yo, que parezco flauta reprimida...Tremendo concierto.

Cuéntame ¿cómo estornudas tú?