Me ha gustado la idea del enano la idea de jugar con microrrelatos. Ahí va el primero que escribo.

Se lo dije: soy un gilipollas, perdóname. Me miró como quien acaba de descubrir una araña peluda en la mesa. Fue sólo una vez, le insistí. Claro. ¿Acaso no contaba que hubiera sido sincero y se lo confesara todo? No. Le juré que sólo la quería a ella, que no volvería a pasar. Ya. ¿Que qué más quería? Nada. Al final, me lo dijo: vete a la mierd
a.