Escuchaba hoy la radio cuando el señor obispo de Alcalá me ha dejado boquiabierta. No me extrañó que arremetiera contra los homosexuales, ni que comparara el aborto con la esclavitud, ni la sarta de memeces a las que nos tiene habituados los señores curas. No, nada de esto sorprende.

Lo que me ha dejado muerta ha sido que, para avalar su tesis de que la educación actual va a llevar a los niños por los sórdidos caminos de la prostitución gay, ha comentado: "No hay más que salir a la noche madrileña". Menos mal que yo últimamente no ando por la noche madrileña: se me atragantaría el mojito si me encontrara al señor obispo a mi lado en la barra tomando un... lo que quiera que sea que tomen los señores obispos en las noches madrileñas, porque digo yo que algo tomarán cuando van por ahí de farra.

Cousas veredes, ¿verdad Lea?