Acribillado está por los balazos del tiempo,
hilera de orificios oscuros desangrados,
cuerpos rotos, descompuestos, mutilados
en la luz sucia de los campos de batalla.
Cárdenos regueros rompiendo los azules
sobre planos blancos de nieve mancillada,
deshechos dentados, organismos oxidados,
abanderados caídos, pendones olvidados,
escudos descoloridos por tantos soles pasados.
Solo los ojos resisten los violetas agrietados,
amarillos sulfurosos con los azules dorados,
el blanco de la cal viva que con violencia ha cegado
la conciencia de las letras, la armonía de los signos,
el brillo de los colores de los que hemos renegado.
Resistiré con mis ojos, con el color y el silencio
las consignas opresoras y los balazos del tiempo.

Juan de Sincapor