LUIS RODRÍGUEZ FIGUEROA: UN DIPUTADO CANARIO ASESINADO POR EL FASCISMO.
Estos días de comienzos de 2012 parecen discurrir lentos y colmados cada uno de ellos de una pesada carga informativa en parte porque empiezan a conocerse las primeras medidas de un nuevo gobierno de la derecha española que prometen dejar pequeñas todas aquellas desarrolladas por el anterior gobierno a partir de Mayo de 2010 y que supusieron para el partido socialista una enorme pérdida de apoyo popular y su traducción postelectoral en una derrota inmisericorde a todos los niveles: municipal, provincial, autonómico y parlamentario. Un gobierno de Mariano Rajoy, en mayoría absoluta, una importante crisis económica y política en la Unión Europea , una situación de riesgo inminente en varios escenarios internacionales como Siria o Irán, mientras continúan sin resolverse los procesos iniciados en los países de mayoría musulmana como Egipto, Yemen, Bahrein y otros, además de Irak y Afganistán cuya evolución es incierta. En el Estado español asistimos a juicios relacionados con los fenómenos de corrupción en comunidades autónomas como la valenciana o la balear, relacionadas con el famoso caso Gürtel y otros que incluso han llegado a afectar a personajes de la familia real. Y ya casi ayer mismo, se juzga al Juez Garzón y se entierra al exministro de Franco y fundador del partido Popular en el poder, el señor Fraga, aquel ministro del interior que al grito de “la calle es mía” jugó un nefasto papel en los sucesos de Vitoria y Montejurra.
Entre las muchas cuestiones sobre la que se procesa a Garzón, es destacable la que trata de su papel en la defensa de los derechos de los familiares de víctimas del franquismo a encontrar y honrar los restos de los miles de “desaparecidos forzosos” que aún pueblan cunetas y fosas comunes a lo largo y ancho de la piel de toro y de los archipiélagos de soberanía española.
La recuperación de la memoria de las personas y los hechos relacionados con la guerra civil española y la posterior represión ejercida por el bando vencedor sobre los vencidos fue y sigue siendo un tema controvertido pero en el que se siguen dando avances, a pesar de la pasividad de algunos y de la obstaculización y oposición de otros.
Y tras este largo “preámbulo” que espero que sirva para situarnos en el momento en el que comienzo a escribir este artículo, diré que el interés inicial de mi aproximación a la figura de Luis Rodríguez Figueroa era única y exclusivamente literaria y motivada por el encuentro casual de un poema suyo en un poemario dedicado a homenajear al poeta Tabares Bartlett.
Curioseando en diversas páginas web encontré una referencia que lo sitúa literariamente entre los poetas tinerfeños adscritos al Modernismo, junto a Francisco Izquierdo, Ismael Domínguez, Pedro Bethencourt Padilla, Domingo J. Manrique, José Hernández Amador, Luis Álvarez Cruz y Pedro Pinto de la Rosa. En dicha página se menciona que nació en el Puerto de la Cruz (Tenerife) probablemente en el año 1875 y que murió en Octubre de 1936.
También localicé un ejemplar de su poemario titulado “Preludios” publicado en 1898 y ando en la tarea de localizar tanto “Venus Adorata”, como “El Mencey de Arautápala” y “Nazir”, además de su novela “El Cacique”.
Curiosamente, hoy no funcionaba la Wikipedia (en protesta por una ley sobre protección de la propiedad intelectual en EEUU con la que no están de acuerdo) y casi ahora me alegro porque en vez de proporcionarme los datos que me hubieran servido para una simple nota biográfica introductoria seguida de unos pocos de sus poemas, me obligó a seguir profundizando la búsqueda hasta encontrar toda una serie de artículos en blogs y prensa que me han dado una visión bastante más global e interesante de la persona que fue este abogado, poeta, periodista y político tinerfeño cuya memoria, junto a la de su familia, merece ser más divulgada sirviendo de ejemplo ilustrativo de como se desarrolló el proceso del Alzamiento Militar y la represión mediante exterminio físico, maltrato, encarcelamiento, expolio y degradación de las víctimas del bando republicano.
Así, en una primera aproximación, diremos que Luis Rodríguez Figueroa, perteneció a una familia portuense de clase media alta, cuyo padre, que había sido Alcalde de esa localidad, tenía ideología republicana. Gracias a su situación económica desahogada pudo realizar estudios de Derecho en Granada de donde regresó, ya titulado, a los 21 años. Ejerció la abogacía en Tenerife a la vez que inició su vida política vinculada a la Izquierda Republicana , llegando a ocupar puestos de concejal en el Puerto de La Cruz donde desarrolló una importante labor en la creación de escuelas, en la implantación del alumbrado público y en la extensión de la red de agua potable con la intención de mejorar las condiciones higiénicas de la población.
Su oratoria y su habilidad como articulista le hicieron cobrar importancia en el mundo republicano, trasladándose a Santa Cruz de Tenerife donde fue elegido concejal para luego llegar a ocupar cargo de Consejero en el Cabildo Insular donde junto a otros compañeros presentó en 1919 la propuesta de equiparación de Canarias a Cataluña y el País Vasco en lo referente a alcanzar un régimen autonómico descentralizado. Por último llegó a alcanzar el puesto de diputado a Cortes, por el Frente Popular en las elecciones de Febrero de 1936, como representante de Izquierda Republicana.
Casado con Loreto Melo, perteneciente a una familia de la alta burguesía de origen portugués, tuvieron cinco descendientes (Hostilio, Layo, Elio, Manlio y Guetón) y cada uno de ellos podría servir de argumento a uno o varios artículos más para cualquier investigador, historiador o simplemente curioso atraído por el conocimiento de nuestra historia más reciente.
Bueno, ahora terminaremos esta primera parte de la entrega señalando que el golpe de estado franquista sorprendió a Luis Rodríguez Figueroa en el desplazamiento marítimo desde Tenerife a Cádiz a donde se trasladaba para llegar luego a Madrid a continuar sus funciones en las cortes. Unos días antes había intervenido en un juicio defendiendo a su hijo Manlio, soldado de reemplazo en aquellos momentos, que había sido acusado de elaborar unos anónimos insultantes contra altos cargos del ejército entre los que se encontraba el mismísimo Francisco Franco. Aunque el motivo de mayor inquina que tenía la derecha contra Luis Rodríguez Figueroa había tenido lugar años antes, en 1934, cuando intervino como parte del equipo de abogados que defendió a los encausados en el famoso “caso de Hermigua”, un amotinamiento general de los trabajadores de esa localidad de la Gomera , contra la explotación y el avasallamiento de que eran objeto por parte de las fuerzas caciquiles dominantes.
Lo cierto es que al llegar a Cádiz, el diputado acudió al gobierno Civil donde fue detenido y reembarcado hacia Tenerife pero a partir de ese momento se le pierde el rastro y mientras unos dicen que llegó y permaneció unos días detenido para luego ser ejecutado y enterrado en un lugar aún desconocido, otros dicen que fue herido con una bayoneta y arrojado al mar. Lo cierto es que nos hallamos ante un caso que los norteamericanos tomarían de argumento de una película como “Missing”, un claro ejemplo de asesinato político fascista con ocultación del cadáver y empeorado a los pocos días con el saqueo de los bienes de la casa familiar y el asesinato y ocultación del cadáver de Guetón, uno de los hijos de Luis Figueroa que junto a otros 11 detenidos fue “sacado” de la comisaría de La Laguna y desapareció para siempre.
No quisiera terminar esta entrega sin antes aportar al menos uno de los poemas de su obra “Preludios” con la que los dejo y me despido hasta mañana o pasado…
BOCETO SOCIAL
Fijad la vista en el montón de seres
Que se alza y hunde en el mundano abismo:
Mide bienes y males y placeres
Por el metro fatal de su egoísmo.
Pobres o ricos, con falaz sonrisa,
De la ambición entre el ambiente insano,
Viviendo para sí, viven deprisa
Las cortas horas del reloj humano.
Todo es condicional y está sujeto
Al deseo voraz de la ganancia,
Ante el cual se desnudan sin respeto
Los que explotan del vulgo la ignorancia.
Ya no busca en las fuentes del trabajo,
El hombre que se agita y que se aviva,
La redención porque blasfema abajo
Desesperando de encontrarla arriba.
En servil maridaje entrelazados
Adulación y Orgullo invaden todo;
Mas, como son insectos desalados,
No hacen vida, jamás, fuera del lodo.
Donde brilla un puñado de monedas,
Convergen al momento las miradas;
Donde va una mujer envuelta en sedas,
Van también de los fatuos las pisadas.
El andrajo que deja al descubierto
Un corazón de virgen desvalida.
Es cosa despreciable, objeto muerto
Para el necio sin fe de alma podrida.
La traición y el escarnio donde quiera;
La burla intencionada a toda hora;
En la escena del mundo solo impera
Esta innoble trilogía corruptora.
El débil subyugado por el fuerte.
El fuerte por el débil maldecido;
Y entre ambos deseándose la muerte,
Se mueren sin haberse comprendido.
Va tras la Ostentación con faz enferma
La augusta Caridad, cuya simiente
Se degenera entre la mano yerma
Del publicano de la edad presente.
El negro fanatismo, en las conciencias;
Las leyes de los hombres, corrompidas;
Y al lado de estas mil concupiscencias,
Las santas libertades confundidas.
Tal es el cuadro cínico que ofrece
La actual generación metalizada:
Vendiendo el ideal que la enaltece
Por el oro a que vive esclavizada
Luis Rodríguez Figueroa (1898)
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