Golondrina zurcida de muchas Primaveras
que posas tu recuerdo en la frente de una dulce abuela.
Sienes plateadas por el teñir del tiempo
Con sus manos de Otoño y tantos Inviernos.

Encanto rugoso de soles serenos,
en sus ojos mansos de tantos cielos.
Pasitos de hadas deslizan su lienzo
en su trajinar lerdo cargando su tiempo.

Figura quebrada por el trajinar sin dueño,
con un corazón tan grande lleno de recuerdos.
Besos de recuerdos para mi mañana cierto,
dorando mis Primaveras en su recuerdo.

Franqueándole la puerta al tiempo, sé hamaca
y lo espera como en un cuento.
Se mece y estremece en su sillón, recordando
tal vez una Primavera, un Otoño, un Invierno
de sus años nuevos hoy añorados en el tiempo.

Posa sus manos sobre las mías,
no sé si la cuido, o me cuida.
Su beso suave como una rosa
perfuma mi tiempo con su aliento.

Es su mirar como el ancho mar,
estrechándose en la playa de mí suspirar.
Anclando sus ojos en mi mirada
me dice: - ¡Pequeña perfume del Alma!

La abuela es el tiempo de muchas miradas,
donde un día la mía estará anclada.
Pasión, Dolor, Cansancio, son Soles y Lunas
que moran en su cuerpo, con un espíritu nuevo.
¡No se lo roba el tiempo!

Vejez que llegas marchitando el tiempo.
Surcando heridas, remendando baches
en los rostros viejos, con espíritus nuevos,
¡Que no los sopla ni el viento!


Dedicado a mi Abuela Adela Margarita Yasinsky.
Andrea Karina Blanco Semenchuk.
Derechos de autor registrados, Ley 9.739. registro 1498 Luces del Alma.